inspiración: EL CUERPO-DOLOR COLECTIVO DE LAS MUJERES. Autor: Eckhart Tolle

 

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Inspiración: libro… UN NUEVO MUNDO, AHORA

EL CUERPO-DOLOR COLECTIVO DE LAS MUJERES.

Pág. 139 Un nuevo mundo, AHORA. Eckhart Tolle.

 

La dimensión colectiva del cuerpo-dolor tiene diferentes variantes. Tribus, naciones, razas, todas tienen su cuerpo-dolor colectivo, algunas más intenso que otras, y la mayoría de los miembros de esa tribu, nación o raza participan de él en mayor o menor medida.

Casi todas las mujeres comparten el cuerpo-dolor femenino, que tiende a activarse sobre todo justo antes de la menstruación. En ese período, muchas mujeres quedan abrumadas por una intensa emoción negativa.

La supresión del principio femenino, especialmente en los últimos dos mil años, ha permitido al ego lograr la supremacía absoluta en la psique colectiva humana. Aunque las mujeres, naturalmente, tienen egos, el ego puede arraigar y crecer con más facilidad en la forma masculina que en la femenina. Eso se debe a que las mujeres están menos identificadas con la mente que los hombres. Están más en contacto con el cuerpo interior y la inteligencia del organismo, donde se originan las facultades intuitivas. La forma femenina está menos rígidamente encerrada que la masculina, es más abierta y más sensible a otras formas de vida, y está más sintonizada con el mundo natural.

Si no se hubiera destruido en nuestro planeta el equilibrio entre energías masculinas y femeninas, el crecimiento del ego se habría reducido mucho. No habríamos declarado la guerra a la naturaleza y no estaríamos tan completamente disociados de nuestro Ser.

Nadie conoce la cifra exacta, porque no existen registros, pero parece seguro que a lo largo de un período de trescientos años, entre tres y cinco millones de mujeres fueron torturadas y matadas por la “Santa Inquisición”, una institución fundada por la Iglesia católica para suprimir la herejía. Sin duda, este es, junto con el Holocausto, uno de los capítulos más negros de la historia humana. Bastaba con que una mujer diera muestras de amor por los animales, anduviera sola por los campos o bosques, o recogiera hierbas medicinales, para que se la tildara de bruja y fuera torturada y quemada en la hoguera. Se declaró demoníaco el sagrado principio femenino, y toda una dimensión desapareció prácticamente de la experiencia humana. Otras culturas y religiones, como el judaísmo, el islam e incluso el budismo, suprimieron también la dimensión femenina, aunque de un modo menos violento. El estatus de las mujeres quedó reducido a tener hijos y ser propiedad de los hombres. Hombres que negaban lo femenino, incluso en ellos mismos, dirigían el mundo, un mundo totalmente desequilibrado. El resto es historia, o más bien un caso histórico de locura.

¿Quién fue responsable de este miedo a lo femenino que solo se puede describir como una paranoia colectiva aguda? Podríamos decir que, por supuesto, los responsables fueron los hombres. Pero entonces, ¿por qué en muchas antiguas civilizaciones precristianas, como la sumeria, la egipcia y la celta, las mujeres eran respetadas y el principio femenino no era temido sino reverenciado? ¿Qué hizo que de pronto los hombres se sintieran amenazados por las mujeres? El ego que iba evolucionando en ellos. Sabía que solo podía lograr pleno control de nuestro planeta a través de la forma masculina, y para conseguirlo tenía que dejar sin poder a la femenina.

Con el tiempo, el ego se apoderó también de las mujeres, aunque nunca pudo arraigar en ellas tan profundamente como en los hombres.

Ahora estamos en una situación en que la supresión de lo femenino ha sido asumida incluso por la mayoría de las mujeres. El sagrado principio femenino, al quedar reprimido, es sentido por muchas mujeres como dolor emocional. De hecho, ha pasado a formar parte del cuerpo-dolor, junto con el dolor acumulado que han sufrido las mujeres durante milenios a causa de los partos, violaciones, esclavitud y muertes violentas.

Pero ahora las cosas están cambiando con rapidez. A medida que más personas se van haciendo conscientes, el ego va perdiendo su poder sobre la mente humana. Como el ego nunca estuvo tan arraigado en las mujeres, está perdiendo su control sobre las mujeres más deprisa que sobre los hombres.

 

Titulo original: A New Earth

Primera edición: septiembre, 2006

Editorial Grijalbo

Su web: http://www.eckharttolle.com

 

 

 

 

 

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